Cofradía de Jesús del Perdón en Jaén

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INVOCACIÓN

 

En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Tres Personas realmente Distintas y un solo Dios verdadero, y para mayor gloria de nuestro Divino Redentor, que con el precio de su Purísima Sangre, Pasión y Muerte, nos redimió del pecado y con su Resurrección nos abrió las puertas del Cielo; para honor de su Santísima Madre y Madre Nuestra, María Inmaculada; y para fomento del culto al Santísimo Sacramento y a las Sagradas Imágenes de Jesús del Perdón, Cristo del Amor en su Prendimiento, María Santísima de la Esperanza, y los Apóstoles San Pedro y San Juan, la Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos con este título, prometemos, con el auxilio de Dios Nuestro Señor, cumplir con exactitud los Estatutos que a continuación se detallan.

 

PREÁMBULO

 

Con la promulgación del Código de Derecho Canónico por S.S. Juan Pablo II se abrió el cauce eficaz para que, a través de la nueva legislación canónica, la Iglesia, a todos los niveles, pudiera perfeccionarse de acuerdo con el espíritu del Concilio Vaticano II. Las Hermandades y Cofradías esperaban ese momento para integrar su acción en la pastoral renovada del citado Concilio, y responder definitivamente a los deseos que el Santo Padre Juan Pablo II manifestó en su visita a nuestro país en el mes de noviembre de 1.982.

Siendo la misión distintiva de las Hermandades y Cofradías el ejercicio del culto público, se hace preciso subrayar que es éste el fin primordial de nuestra Hermandad y viene a ser, por coherencia con el espíritu fundacional, la fuente de donde se derivan todas las obligaciones de los hermanos para con Dios y para con la Iglesia. Así pues, la Fe, la Esperanza y la Caridad serán robustecidas mediante el culto público, que deberá ser practicado con la humildad propia del cristiano, y con la dignidad que corresponde a aquellos a quienes tributamos este culto.

El dinamismo apostólico y evangelizador de la Hermandad, la formación espiritual y el progreso en la caridad de cada uno de sus miembros están tan estrechamente ligados a este fin cultual, que se procurará por todos los medios posibles que el culto público sea practicado con tal sinceridad de corazón, que constituya éste el cimiento desde donde se edifique, para el bien de la Iglesia, una verdadera fraternidad cristiana, fuerte en la fe, segura en la esperanza y rica en el amor.

Desde esta perspectiva, queremos que nuestra Hermandad y Cofradía sea realmente, como nos propusieron los Obispos de las Provincias Eclesiásticas andaluzas, "un lugar de educación en la fe, de celebración de la misma, de caridad y comunicación de bienes, de testimonio de Jesucristo en el mundo". ("El catolicismo popular". Obispos del Sur de España. BOE 126.1985.215.V,1).

Y ante estas exigencias, queremos hacer verdad lo que afirmaban nuestros Obispos en el Documento citado: "Además de sus misiones más tradicionales y especificas que ya cumplen, deben adquirir y mantener estas otras, que son esenciales en toda comunidad cristiana. También deben sentirse llamados a integrarse en los esquemas pastorales de sus iglesias locales, integrando su acción en los planes de conjunto y participando en los correspondientes consejos pastorales".

Ésta es la responsabilidad que la Iglesia nos ofrece, y la tarea a la que nos comprometemos, sabiendo que del culto a Dios, bien preparado y compartido, sacaremos la fuerza suficiente para alcanzar esas otras metas que la Iglesia nos exige en los momentos actuales.

En los actos de culto, la Hermandad ha de dar siempre preferencia a los actos litúrgicos, teniendo en cuenta que "la liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza" (Vaticano II. Constitución "Sacrosanctum Concilium": m.10), pero sin olvidar que la participación en los actos de culto no puede restringirse a las ceremonias, ritos y textos, sino a "una participación viva y fructuosa del misterio pascual de Jesucristo". Al culto, así vivido por la Hermandad, como corresponde a su fin más específico, le seguirá el culto de la vida auténticamente cristiana de sus miembros que, por otra parte, será la verificación y el comprobante de su vocación evangélica.

También procurará la Hermandad, conforme a la letra y al espíritu del texto conciliar, realizar "otros actos piadosos con tal que se organicen teniendo en cuenta los tiempos litúrgicos, de modo que vayan de acuerdo con la Sagrada Liturgia, en cierto modo deriven de ella, y a ella conduzcan, ya que la liturgia, por su naturaleza, está muy por encima de ellos". (Constitución "Sacrosanctum Concilium Vaticano II. m.13).

Nuestra Hermandad hará de la celebración de la Santa Misa el centro de toda su vida y dará también preferencia entre sus restantes actos de culto a los orientados directamente a honrar la presencia real y permanente de Cristo en este Augusto Sacramento.

Nuestro culto a la persona de Jesús, además de centrarse, como queda dicho, en la Eucaristía, se orienta hacia la veneración y vivencia del misterio de su Prendimiento y posterior Flagelación.

Después de Cristo, y en íntima unión con Él, nuestra veneración se dirige hacia la que es Madre Inmaculada suya y de la Iglesia, la Virgen María en su advocación de la Esperanza, contemplando a su Hijo en los momentos dramáticos de su Pasión.

La Virgen para nosotros es una persona viva; terminada su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a los cielos, y no por esto es un ser lejano, sino que, como Madre Espiritual Nuestra, "con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligro y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de: Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tal manera, que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo único Mediador", (Concilio Vaticano. II Constitución Dogmática "Lumen Gentium" nº 62). Es, pues, la mediación de María una mediación subordinada a la de Cristo y que participa en la mediación de Éste, pero la más excelente entre las mediaciones subordinadas y participadas que existen en la Iglesia.

La Hermandad también tiene como titular, y venera después de Cristo y María, al Apóstol y Evangelista San Juan, el Discípulo amado. Él nos lleva a encontrar más y más a Cristo en el Evangelio, y acoger como él hizo a María. Igualmente, supone para nosotros una invitación apremiante para, como él, dejar lo que sea para seguir lo más fielmente posible al Maestro, y una insistencia constante en la necesidad, de acuerdo con el mandamiento nuevo de Jesús, de “amar no con palabras y con la lengua, sino con obras y verdad” (1 Jn. 3,18).

Asimismo venera la Hermandad a San Pedro, el primer Apóstol, el preferido del Señor, Pedro el entusiasta por Cristo Jesús, a quien todos tenemos como referente de compromiso auténtico con las exigencias del Evangelio,  y que con sus obras  y escritos nos dejó un ejemplo de cómo vivir el mensaje de Jesucristo y seguir su Palabra.

Nuestras Sagradas Imágenes son para nosotros una poderosa ayuda para vivir nuestra unión con Aquellos a quienes las mismas representan. Han de influir, pues, decisivamente, en la unión entre todos los Hermanos: hombres y mujeres que expresan sus deseos de compartir ese amor a través de Nuestras Sagradas Imágenes.

En ese marco descrito brevemente encaja el ordenamiento de las Estatutos que la Hermandad presenta a la autoridad competente para su aprobación. Somos conscientes de que así, fieles al carisma fundacional y abiertos a las nuevas perspectivas evangelizadoras, prestaremos un servicio a la Iglesia Diocesana, que redundará en bien de todo el Pueblo de Dios del que forma parte.

Estamos seguros que de la Palabra de Dios proclamada en nuestros cultos, de la Eucaristía celebrada y compartida, del amor mutuo manifestado en diferentes servicios, y siempre en sintonía con las necesidades de la Iglesia local a la que pertenecemos, sacará la Hermandad, hermanos y hermanas, la fortaleza que se precisa para desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la Iglesia en el mundo.

En este preámbulo se ha pretendido dar una explicación de por qué se renuevan los Estatutos de la Hermandad y cuáles son los principios reguladores que hemos tenido en cuenta. A saber:

- El espíritu del Concilio Vaticano II.

- La legislación canónica que canaliza el espíritu conciliar.

- Las Normas Diocesanas dictadas por la Delegación Episcopal para Hermandades y Cofradías.

- La fidelidad al espíritu fundacional de nuestra Hermandad.

Hemos querido subrayar, por fidelidad al carisma fundacional, el papel que ocupa el culto público en la vida de nuestra Hermandad.

Siendo como es nuestra espiritualidad una espiritualidad bautismal, destacamos como aspecto diferenciador el culto público, donde alimentamos la Fe, robustecemos la Esperanza y proyectamos nuestra Caridad. Queda así subrayado cómo el culto público es el cimiento desde donde se edifica una verdadera comunidad cristiana fuerte en la Fe, segura en la Esperanza, y rica en el Amor.

Siendo, pues, la Iglesia esencialmente una comunidad de Fe, Esperanza y Amor, se ve claro cómo, sin caer en la despersonalización de sus miembros en el trato con Dios, ha de superarse una vivencia aislada e individualista de la Fe cristiana, lo cual estaría en franca contradicción con los deseos de Jesucristo.

Nuestra Hermandad, por consiguiente, como su mismo nombre reclama, está llamada a ser, en el seno de la Iglesia Universal y, en concreto, en la Iglesia de Jaén, una comunidad de hermanos en la Fe, la Esperanza y el Amor, al estilo de las primeras comunidades cristianas.

 

CAPÍTULO I. TÍTULO, NATURALEZA Y FINES DE LA HERMANDAD

 

Artículo 1: Título de la Hermandad: El título o nombre de esta Hermandad es el de Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Jesús del Perdón, Cristo del Amor en su Prendimiento, María Santísima de la Esperanza, San Pedro y San Juan Apóstoles.

Artículo 2: Constitución de la Hermandad: Esta Hermandad, fundada en 1952 con el objetivo, entre otros, de dar culto a sus Imágenes Titulares y partiendo de la iniciativa privada, se constituye como asociación pública de la Iglesia por el decreto de erección canónica del Obispo de esta Diócesis (cn. 313), de fecha 16 de septiembre de 1985.

Artículo 3: Naturaleza de la Hermandad: Nuestra Hermandad está formada por un grupo de cristianos que, dentro de la Comunidad Parroquial de Cristo Rey, se unen, a impulsos de una particular devoción hacia sus Imágenes Titulares, para fomentar esencialmente su culto y para vivir y dar testimonio de la fe y fraternidad cristianas.

Artículo 4: Fines de la Hermandad: Esta Hermandad, en estrecha unión con la comunidad de fe y culto que es la Parroquia en que radica, y consciente de que la confraternidad y solidaridad entre los miembros y de éstos hacia todos los demás debe marcar su vida durante todo el año, se produce como fines principales: formar humana y cristianamente a sus hermanos “por medio de ejercicios de piedad espirituales y corporales, de la instrucción, de la plegaria y las obras de penitencia y misericordia”(Const. Lit. n. 105); fomentar la Adoración al Santísimo Sacramento; tratar de que la espiritualidad, como estilo de vida, presida todas las actividades; y manifestar públicamente su fe, de acuerdo con las normas de la Iglesia Diocesana. Realizará Estación de Penitencia pública, con las imágenes que le dan titularidad por las calles de Jaén en la Semana Santa y en el día correspondiente a la tarde del Miércoles Santo; y cuantas veces, sometidas a la voluntad y decisión del Párroco y Capellán y autoridad competente, fuera necesario realizar dicha manifestación pública de fe en acto de penitencia pública o gloriosa alabanza a sus Titulares (conmemoraciones o efemérides).

Artículo 5: Insignia y hábito oficial. Esta Hermandad dispone de una insignia que distinguirá a todos sus bienes y a sus hermanos que estará compuesta por una columna y dos lanzas cruzadas rodeadas de una corona de espinas.

El traje de Estatutos será el siguiente:

** Para el Santísimo Cristo del Amor: Túnica blanca. Capa, caperuz, cíngulo y bocamangas azules.

** Para Jesús del Perdón. Túnica blanca. Capa, caperuz, cíngulo y bocamangas rojos.

** Para María Santísima de la Esperanza: Túnica y caperuz blancos. Capa, bocamangas y cíngulo verdes.

Artículo 6: Sede Canónica. Esta Hermandad tiene su Sede Canónica en la Parroquia de Cristo Rey de Jaén.

 

CAPÍTULO II. MIEMBROS DE LA HERMANDAD

 

Artículo 7: Miembros de pleno derecho. Para ser miembro de pleno derecho, gozando de voz y voto dentro de la Hermandad, se requiere:

+ Estar bautizado, incluyendo los catecúmenos y ser presentado por un hermano que así lo solicite. La recepción del Bautismo, en su caso, se acreditará con la certificación correspondiente.

+ Tener la mayoría de edad canónica, es decir, dieciocho años cumplidos.

+ Haber solicitado la inscripción con un año de antelación, durante el cual será considerado aspirante.

+ Haber sido recibido como nuevo hermano, durante el acto comunitario que tendrá lugar en la Parroquia de Cristo Rey con motivo de la celebración del Triduo en honor de  Jesús del Perdón. En este acto el nuevo hermano recibirá un ejemplar de nuestros Estatutos, comprometiéndose por el juramento al que se le somete a observar estas normas y a asistir a los actos de culto organizados por la Hermandad, en la medida de sus posibilidades.

+ Estar inscrito en el Libro de Registro de Hermanos.

+ No estar incurso en ninguno de los casos previstos en el canon 316 del Código de Derecho Canónico (rechazo de la fe católica, excomunión impuesta o declarada), y en las situaciones irregulares consignadas en los números 79 a 84 de “Familiaris Consortio” (matrimonios a prueba, uniones libres de hecho, católicos unidos con mero matrimonio civil, separados y divorciados no casados de nuevo y divorciados casados de nuevo)

+ Los menores podrán ser admitidos como hermanos a solicitud de sus padres o representantes legales. En su día, cumplidos los dieciocho años, la Hermandad solicitará a estos menores que ratifiquen libre y voluntariamente su condición de hermano, y el compromiso de cumplir los presentes Estatutos.

Artículo 8: Deberes generales del hermano. Todo hermano, por el hecho de serlo, se compromete a vivir cristianamente en su vida privada y pública, aceptando expresamente las leyes y normas de la Iglesia, así como las exigencias de asistencia y participación en los actos generales de la Hermandad, en especial todos cuantos constituyan ejercicios de piedad eucarística fomentando la Adoración al Santísimo Sacramento; y colaborando con la Hermandad, cumpliendo los acuerdos y desempeñando en ella los cargos de responsabilidad que se le puedan confiar.

Los hermanos abonarán sus cuotas al cabo del año, cuya cuantía estará sujeta a revisión periódica por la Asamblea General, de conformidad con las necesidades de la Hermandad.

Artículo 9: Derechos generales del hermano. Todo hermano de pleno derecho podrá asistir a las Asambleas generales con voz y con voto, usar el distintivo y hábito propio en los actos determinados en estos Estatutos, ser elector y elegible para desempeñar cargos directivos, y en general, disfrutar de aquellos otros derechos que dimanen del articulado de estos Estatutos, siempre que, en cada caso, reúna los requisitos exigidos.

Asimismo, todo hermano tiene derecho a ser atendido y orientado en sus problemas morales y sociales en la forma y posibilidades de la Hermandad.

Artículo 10: Sanciones y bajas del hermano. Cuando un hermano incumpla gravemente, con hechos probados, alguno de los deberes generales o los específicos del cargo, en su caso, después de ser oído y amonestado por el Hermano Mayor, podrá ser expulsado, temporal o definitivamente de la Hermandad, o separado de su cargo, a juicio de la Junta de Gobierno, afrontando el asunto con caridad, discreción y objetividad, procediendo en privado con el hermano encausado, siempre atento al espíritu de los Sagrados Evangelios, anteponiendo el perdón en todo caso, y teniendo en cuenta que el precepto del amor cristiano va más lejos y es más eficaz que todas las leyes humanas.

Quienes estando legítimamente adscritos a la Hermandad, incurrieran en el caso del c. 316, 1, deben ser expulsados de la misma, según el contenido del párrafo 2º de este canon.

También deben ser expulsados quienes incurran en las situaciones irregulares señaladas en la “Familiaris Consortio”, (números 79 – 84).

Serán dados de baja los hermanos por los siguientes motivos:

- Por fallecimiento.

- A petición  propia.

- Los que llegado el Miércoles Santo de cada año, no hayan abonado la cuota anual, tras ser invitado por el Administrador a normalizar su situación. Del resultado de dicha gestión el Administrador dará cuenta a la Junta de Gobierno, la cual procederá de acuerdo con lo que disponga el Reglamento de Régimen Interno.

- Por separación forzosa, siguiendo el procedimiento que se prevea en el Reglamento.

Artículo 11: Miembros electores y elegibles. Es elector todo hermano de pleno derecho. Será elegible para cualquier cargo directivo (entendiendo como tal a los componentes de la terna), con tal que tenga una antigüedad de, al menos, tres años como cofrade de pleno derecho, no ocupe cargo político alguno, esté libre de cualquier cláusula prohibitiva, especialmente de las señaladas en el párrafo segundo del canon 316, así como de cualquier situación matrimonial o familiar irregular, y preferentemente si tiene su domicilio en esta población o trabaja en ella habitualmente.

Artículo 12: Incompatibilidades y duración de los cargos directivos. El desempeño de un cargo directivo en esta Hermandad es incompatible con otro en cualquier otra Hermandad.

La duración de cualquier cargo directivo será de tres años, pudiendo ser reelegido para igual periodo de tiempo por una sola vez. En todo caso, este periodo de seis años nunca será rebasado, salvo en algún caso extraordinario, por expresa autorización escrita del Obispo Diocesano.

 

 

 

CAPÍTULO III. ESTRUCTURA JURÍDICA DE LA HERMANDAD

 

ÓRGANOS COLEGIALES

 

Artículo 13: Órganos colegiales de que consta. Esta Hermandad consta de Asamblea General y Junta de Gobierno.

Artículo 14: Asamblea General. Constitución. La Asamblea General, máximo órgano de gobierno de la Hermandad, se considera constituida como tal, si cuenta con la asistencia del 10% de hermanos de pleno derecho en primera convocatoria. De no haber quórum la asamblea tendrá el carácter de informativa y no se podrán tomar decisiones.

Artículo 15: Funciones de la Asamblea General. Son funciones de la Asamblea General:

Conocer los planes de actuación de la Hermandad, a propuesta de la Junta de Gobierno y hacer propuestas sobre ellos.

Elegir la candidatura que se ha de presentar al Obispo para la confirmación del Hermano Mayor.

Designar, a propuesta de la Junta de Gobierno, dos consejeros, al menos, de asuntos económicos.

Conocer y aprobar el estado de cuentas que presente la Junta de Gobierno.

Aprobar, a iniciativa de la Junta de Gobierno, la propuesta de nueva redacción de estatutos o la revisión de los mismos.

Presentar al Obispo Diocesano la propuesta de nuevos estatutos o revisión de los mismos para su aprobación.

Aprobar, a propuesta de la Junta de Gobierno, la confección y las posteriores modificaciones del Reglamento de Régimen Interno y Funcionamiento. El Reglamento deberá contar con la revisión del Fiscal General del Obispado y el visto bueno del Obispo Diocesano.

La adquisición, así como la enajenación o gravamen de bienes, de acuerdo con lo preceptuado en los cánones 1.291 a 1.294 del Código de Derecho Canónico, salvo que se trate de bienes que tengan la consideración de menores, que podrán ser adquiridos y enajenados por acuerdo de la Junta de Gobierno.

Conocer los acuerdos adoptados por la Junta de Gobierno, tanto en el ejercicio de sus propias funciones, como los preparatorios de cualquier Asamblea General.

Artículo 16: Periodicidad de las reuniones. La Asamblea General se reunirá con carácter ordinario el tercer sábado después del Sábado Santo. Y con carácter extraordinario:

Cuando lo estime conveniente el Obispo.

A propuesta de la Junta de Gobierno.

A petición, por escrito, del 25% de los hermanos de pleno derecho. En este caso se requerirá un “quórum” del 80% de los firmantes, teniendo que convocar el Hermano Mayor la Asamblea General solicitada en un plazo no superior a un mes de la petición.

En el supuesto de modificación de Estatutos, según derecho (cn. 314).

Artículo 17: Forma de proceder en las Asambleas Generales. Toda Asamblea General se abrirá invocando al Espíritu Santo y alabando al Santísimo Sacramento y terminará dando gracias al Señor y rezando una oración por los hermanos difuntos, figurando en lugar preferente el Libro de Estatutos.

Citación A todas las Asambleas serán citados los hermanos de pleno derecho, con la debida antelación, y mediante comunicación escrita a ellos dirigida por el Secretario, expresándose en la convocatoria la fecha, hora, lugar y orden del día.

Orden del día el mismo será preparado por la Junta de Gobierno incluyendo en él todos los puntos que son preceptivos como la rendición de cuentas, información de proyectos y planes de actuación, etc.

Se incluirá, necesariamente, en el orden del día, el apartado de "ruegos y preguntas". Cuando una pregunta requiera en su contestación datos específicos, la misma deberá presentarse a la Junta de Gobierno por escrito, con al menos cinco días de antelación a la Asamblea General, al objeto de que pueda ser contestada en la Asamblea General con la debida exactitud.

Todo hermano que considere que existen temas de interés o importancia como para ser tratados en la Asamblea General Ordinaria prevista en el año, se dirigirá por escrito al Hermano Mayor, el cual lo someterá a deliberación de la Junta de Gobierno, que, de admitirlo, lo integrará en su orden del día; en caso de desestimación, informará de las razones que motivan ésta al hermano por escrito, con posterior archivo.

No obstante, el Hermano Mayor deberá incluir obligatoriamente dicha petición en el orden del día, siempre que sea suscrita por un número de hermanos igual o superior al cinco por ciento de los hermanos de pleno derecho, y sea presentada por escrito con la debida antelación. Al pie del escrito irán las firmas y los números de DNI de los solicitantes, acompañados de fotocopia de éstos.

Una vez hecha la convocatoria no se podrán añadir puntos al orden del día a no ser que esté justificado por la urgencia de los mismos o sean temas de trámite o informativos.

c) Presidencia Corresponde al Hermano Mayor presidir y dirigir todas las sesiones de Asambleas Generales, en su defecto el Vice Hermano Mayor y en su defecto el de mayor rango de la Junta de Gobierno y, a falta de los mismos, por el hermano de mayor antigüedad entre los presentes.

d) Asistencia: La asistencia a las Asambleas Generales es obligatoria para todos los hermanos de pleno derecho.  Podrán asistir a las Asambleas Generales los hermanos mayores de catorce años que no tendrán ni voz ni voto y deberán identificarse al Secretario actuante en el momento de su entrada al lugar donde se celebre.

e) Votaciones: Todas las votaciones se realizarán, a juicio del Hermano Mayor, bien a brazo alzado, nominalmente o en secreto, salvo que a petición de cualquier hermano asistente con derecho a voto  se pida votación en secreto si la mayoría así lo acepta.

Los acuerdos se adoptarán por la mitad más uno de los asistentes con derecho a voto (no de los votos emitidos). En el supuesto de que no se obtuviera tal mayoría, se realizaría una segunda votación, en la que únicamente sería necesaria la mayoría simple de los votos emitidos. En caso de empate en esta segunda votación el Hermano Mayor pude desempatar con su voto de calidad.

En el caso de reforma de los Estatutos de la Hermandad y aprobación o reforma del Reglamento de Régimen Interno, será necesario el voto favorable de los 2/3 de los presentes.

Artículo 18: Junta de Gobierno. Composición y constitución, cese y vacantes. La Junta de Gobierno de la Hermandad la componen, al menos, el Capellán, el Hermano Mayor, el Vice – Hermano Mayor, el Secretario, el Administrador, el Fiscal, el Fabricano General, los Fabricanos de los pasos, el Cronista y los Vocales de Caridad-Convivencia, Cultos, Formación y Manifestaciones Públicas; Todos con voz y voto, excepto el Capellán que no tiene voto. Todos los componentes de la Junta de Gobierno han de reunir la cualidad de ser hermanos de pleno derecho.

Se considera válidamente constituida, cuando esté presente la mitad más uno de los miembros con derecho a voto.

Los miembros de la Junta de Gobierno cesan en su oficio por las siguientes causas:

a) fallecimiento.

b) dimisión voluntaria.

c) pérdida de la condición de hermano.

d) alteración de las condiciones exigibles para ser candidato.

e) incapacidad psíquica que le impida desarrollar su cometido.

f) falta de asistencia no justificada a tres reuniones de la Junta de Gobierno, o cinco alternas, una vez advertido por el Fiscal o el Hermano Mayor de su negligencia.

g) por faltas graves en el cumplimiento de su cargo según se especifica en el Reglamento de Régimen Interno.

h) por remoción  del Ordinario del lugar.

En los casos d) e) f) y g) y en aquellos del apartado c) en los que proceda se abrirá un expediente que resolverá la Junta de Gobierno después de oír al Capellán. Al separado del cargo siempre le cabe recurso al Ordinario.

Las vacantes que se produzcan serán cubiertas por nombramiento realizado por la terna de la Hermandad, eligiendo al sustituto de entre los candidatos o aquellos hermanos que cumplan con los requisitos para serlo.

El Hermano Mayor, en caso de dimisión o cese, será automáticamente sustituido por el Vice-Hermano Mayor, quien convocará la Junta de Gobierno, mediante votación secreta si obtiene el respaldo de la mayoría absoluta de la Junta. En caso contrario se acordará convocar elecciones.

Si queda también vacante el cargo de Vice-Hermano Mayor o Administrador, automáticamente queda cesada la Junta de Gobierno.

Artículo 19: Funciones de la Junta de Gobierno. Son funciones de la Junta de Gobierno:

Concretar los planes aprobados por la Asamblea General y programar las actividades de la Hermandad.

Determinar el orden y composición de  todos los cultos, tanto de los establecidos en estos Estatutos como de aquellos que anualmente considere necesarios para el mejor cumplimiento de los fines de la Hermandad, y en particular, el fin principal y específico de la promoción del culto público a Jesús Sacramentado y a sus Sagrados Titulares.

Promover en la Hermandad el ejercicio de la Caridad, atendiendo a las necesidades de los hermanos, y de aquellas personas que lo requieran en la forma que se establezca en estos Estatutos y en su Reglamento de Régimen Interno.

Procurar los medios de formación que en cada momento se consideren convenientes para favorecer la vida cristiana de los hermanos.

Proponer a la Asamblea General de una a tres candidaturas completas para la elección de una terna que rija los destinos de la Hermandad.

Proponer a la Asamblea General dos consejeros, al menos, de asuntos económicos (cn. 1280).

Presentar para su aprobación por la Asamblea General el estado de cuentas de la Hermandad, así como los presupuestos tanto ordinarios como extraordinarios.

Presentar los Presupuestos, ordinarios y extraordinarios, a la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades para su aprobación (cns. 319 y 1276).

Disponer de los fondos necesarios para la ejecución de los presupuestos, ordinarios y extraordinario, aprobados por la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades.

Proponer a la Asamblea General la posible modificación de Estatutos. Proponer a la Asamblea General la aprobación y posibles modificaciones del Reglamento de Régimen Interno y Funcionamiento. Dichas modificaciones nunca serán válidas antes de tres años de la última aprobación o modificación concreta. Un período de modificación menor deberá estar suficientemente justificado.

Resolver los asuntos ordinarios de gestión y administración de la Hermandad.

Artículo 20: Periodicidad de las reuniones. La Junta de Gobierno se reunirá, al menos, dos veces al año, con carácter ordinario. Podrán convocar a reunión extraordinaria de la misma, el  Capellán, el Hermano Mayor o a propuesta de dos tercios de sus componentes.

Artículo 21: Acuerdos de la Junta de Gobierno. Para la validez de sus acuerdos, será necesaria la mayoría absoluta de los votos de los presentes válidamente convocados, con tal de que haya “quórum” (cn. 119, 2º). En segunda votación basta la mayoría simple de votos emitidos. Si tras dos escrutinios persistiera el empate, la persona que presida “con su voto” puede resolver el empate.

Las deliberaciones de la Junta de Gobierno serán secretas, quedando obligados sus miembros al cumplimiento de esta obligación.

 

ÓRGANOS PERSONALES

 

Artículo 22: El Capellán. El Capellán de la Hermandad, Director Espiritual de la misma, maestro, sacerdote y pastor, tiene la misión de alimentar la vida espiritual y el espíritu apostólico de los hermanos, promoviendo la unidad entre ellos y de la Hermandad con la Iglesia. Debe sentirse cercano, orientar y colaborar en la buena marcha de la Hermandad, a cuyos actos tiene derecho a asistir siempre. Deberá dar su parecer y visto bueno en todo lo referente a actos de cultos, proclamación de la palabra de Dios, formación cristiana de los hermanos y obras de apostolado y de caridad.

El Capellán de la Hermandad presidirá la Estación de Penitencia de la misma junto al Hermano Mayor.

Artículo 23: Nombramiento del Capellán. El nombramiento del Capellán corresponde al Obispo Diocesano, conforme a las normas del derecho. Pero, si no provee de otro modo, desempeñará las funciones de Capellán el Párroco de Cristo Rey, Sede Canónica de la Hermandad.

Artículo 24: El Hermano Mayor. El Hermano Mayor de nuestra Hermandad deberá ser reconocido únicamente por su espíritu cristiano y sentido de Iglesia, no contando nunca para su acción el criterio económico ni la influencia social. En particular compete al Hermano Mayor cumplir la obligación que el derecho universal de la Iglesia le atribuye en relación al cuidado de que la formación de los hermanos sea la necesaria y conveniente para el ejercicio del apostolado propio de los laicos, de acuerdo con lo establecido en las Normas Diocesanas y conforme al desarrollo de los presentes Estatutos, auxiliándose en dicho cometido por los Vocales de Cultos, de Caridad y Formación, y contando con el debido asesoramiento del Capellán de la Hermandad.

Artículo 25: Elección del Hermano Mayor. Para elegir al Hermano Mayor de la Hermandad se procederá así:

La Junta de Gobierno propondrá a la Asamblea General de una a tres candidaturas completas, integrada cada una por un Hermano Mayor, un Vice – Hermano Mayor y un Administrador, escogidos de entre los hermanos elegibles que cumplan los requisitos establecidos en estos Estatutos.

La Asamblea General puede también presentar candidaturas completas, si éstas son respaldadas por la firma de un mínimo del 10 % del total de los electores como mínimo. Estás deberán ir acompañadas del número del DNI así como una fotocopia del mismo

Saldrá elegida la candidatura que obtenga la mayoría absoluta de los votos válidos emitidos.

Si ninguna candidatura logra dicha mayoría, se efectuará una nueva elección a los 15 días, concurriendo a la misma sólo las dos candidaturas que obtuvieron más votos.

Y si hubo empate, son elegibles sólo las dos candidaturas cuyos Hermanos Mayores sean de más edad.

Si, después de la nueva votación, persiste el empate, queda elegida la de más edad.

El voto por correo se realizará de acuerdo a las normas que para este fin emane la Delegación de Hermandades y Cofradías.

No obstante lo dispuesto en este articulado, el proceso electoral vendrá regido por la legislación canónica y Diocesana vigente en cada momento, en concreto de lo dispuesto por el Sr. Obispo para las Elecciones en Cofradías y Hermandades” (BOOJ  2006, 436-440).

Artículo 26: Confirmación y toma de posesión.

El Hermano Mayor ha de ser confirmado por el Obispo Diocesano mediante documento escrito.

Antes de esta confirmación no debe hacerse pública su elección.

Desde el momento de la confirmación y después de jurar ante el Párroco, estará al frente de la Hermandad con todas sus atribuciones.

Hasta dicha confirmación y posterior toma de posesión, ejercerá la Gobernación de la Cofradía el Hermano Mayor saliente, si bien, tanto él como la Junta de Gobierno saliente, no podrán tomar decisiones que impliquen, involucren o hipotequen a la nueva Junta de Gobierno.

El Obispo Diocesano en circunstancias especiales, cuando lo exijan graves razones, puede designar un Comisario, que en su nombre dirija temporalmente la Hermandad.

También puede, el Obispo Diocesano, remover de su cargo al Hermano Mayor, oyendo antes a dicho Hermano Mayor y a la Junta de Gobierno de acuerdo con las normas de los Estatutos. (cn. 318,2).

Artículo 27: Deberes especiales del Hermano Mayor. El Hermano Mayor de esta Hermandad se preocupará especialmente de la formación integral, humana y cristiana (cn. 329; cfr 217) de los hermanos; de la correcta administración de los bienes de la Hermandad (cn. 1279), y de la coordinación de la Hermandad con la Parroquia, con las demás Hermandades a través de la Agrupación de Cofradías y Hermandades de la Ciudad, y con la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades.

Artículo 28: Funciones del Hermano Mayor. Las funciones del Hermano Mayor son:

Convocar, moderar y presidir las reuniones de la Asamblea General y de la Junta de Gobierno.

Representar a la Hermandad oficialmente.

Cumplir y hacer cumplir los Estatutos de la Hermandad.

Cuidar debidamente de los bienes de la Hermandad.

Autorizar con su firma la disposición de fondos estimada conveniente por la Junta de Gobierno para la ejecución de los presupuestos, ordinario y extraordinario, aprobados por la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades.

Velar por el cumplimiento de todo tipo de acuerdos tomados.

Colaborar con el Capellán para el cumplimiento de las tareas del mismo.

Presidir la Hermandad en los actos de culto y en las procesiones.

Rendir cuentas todos los años a la autoridad eclesiástica y dar cuenta exacta de las limosnas recibidas.

Pedir licencia a dicha autoridad en los casos previstos por la legislación canónica para efectuar transformaciones referentes a la imaginería de la Hermandad.

Solicitar de la autoridad eclesiástica la licencia para la enajenación de bienes a tenor de los cánones 1291 – 1294.

Facilitar, junto al Capellán, un plan de formación cristiana a los aspirantes a hermano, que se organizará a través de la correspondiente vocalía.

Artículo 29: Delegación de funciones y sustituciones. El Hermano Mayor podrá delegar determinadas funciones propias o designar sustitutos para los demás cargos, en caso de enfermedad, necesidad o ausencia, consignándolo siempre por escrito.

Artículo 30: Elección de los demás miembros. El Hermano Mayor entrante elige al Secretario; siempre de entre los elegibles. El resto de los cargos que queden pendientes los elige la nueva candidatura.

Artículo 31: Vice – Hermano Mayor. Funciones. Las funciones del Vice – Hermano Mayor son:

Sustituir al Hermano Mayor en los casos de enfermedad, necesidad o ausencia.

Ayudar al Hermano Mayor en el desempeño de sus funciones ordinarias.

Coordinar la labor de las Vocalías y Secciones.

Artículo 32: Hermano Mayor Honorario. Cuando algún hermano haya prestado una dedicación y servicio especiales a las Hermandad, podrá ser propuesto para detentar el título de Hermano Mayor Honorario por la Junta de Gobierno, a la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades, el cual, si lo estima pertinente, recabará la correspondiente confirmación del Obispo Diocesano. La Hermandad no podrá conferir ningún otro título.

Artículo 33: Secretario de la Hermandad. Funciones. Las funciones del Secretario de la Hermandad son:

Redacción y custodia de los libros de actas en uso y hacer las comunicaciones pertinentes.

Comunicar a la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades el nombre del Hermano Mayor elegido, para la confirmación en el cargo por el Obispo de la Diócesis.

Todo lo relacionado con la correspondencia, citaciones y documentación de la Hermandad.

Llevar al día el Registro de Hermanos, en el que constará la fecha de altas y bajas.

Realizar las funciones que le encargue o delegue el Hermano Mayor y la Junta de Gobierno.

Auxiliarse del Vice – Secretario (el cual colaborará con él en las funciones referidas en este artículo) cuando le sea necesario, al que delegará sus funciones en caso de ausencia o enfermedad.

Proponer el nombre del Vice – Secretario.

Artículo 34: Administrador de la Hermandad. Funciones. Las funciones del Administrador son:

Llevar al día la contabilidad.

Ejecutar el cobro diligente y oportuno de las cuotas.

Preparar el estado de cuentas que la Junta de Gobierno ha de presentar a la Asamblea General, previa consulta a los Consejeros de Asuntos Económicos.

Elaborar los presupuestos que la Junta de Gobierno ha de presentar a la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades tras ser aprobados los mismos por la Asamblea General de la Hermandad.

Disponer, ordenar y archivar diligentemente cuantos documentos económicos afecten a la Hermandad.

Disponer, junto con el Hermano Mayor, de los fondos necesarios para la ejecución de acuerdos.

Realizar y mantener actualizado el inventario de cuantos bienes posea la Hermandad, y presentarlos al Obispo con la periodicidad que se establezca.

Recaudará y administrará los fondos e ingresos, extendiendo los justificantes necesarios; efectuará directamente toda clase de pagos que estén consignados en los presupuestos, y aquellos que en cada momento autorice el Hermano Mayor.

En caso de cese o dimisión, entregará al entrante todos los efectos y bienes de la Hermandad, debidamente inventariados, levantándose acta con el visto bueno del Hermano Mayor y dando fe de ello el Secretario.

Artículo 35: Consejeros de asuntos económicos. Funciones. Serán dos, al menos, según dispone el Código de Derecho Canónico (cn. 1280), elegibles en la Asamblea General y que no han de formar parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad; y tendrán las siguientes funciones:

Asesorar al administrador en la confección de los presupuestos, ordinario y extraordinario, que la Junta de Gobierno ha de presentar para su aprobación a la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades.

Revisar el estado de cuentas que la Junta de Gobierno ha de presentar a la Asamblea General para su aprobación.

Y, en general, prestar su ayuda y consejo a la Hermandad y al Hermano Mayor, en concreto, en todo lo concerniente a la economía de la Hermandad.

Artículo 36: Cronista de la Hermandad. Es el miembro de la Junta de Gobierno encargado de plasmar para el futuro los hechos más significativos de la vida de la Hermandad, ya sea de tipo religioso, cultural o social. Asimismo investigará sobre el pasado de la Hermandad para conocer fielmente su historia.

Anualmente redactará la crónica de la Estación de Penitencia y la memoria de actividades del ejercicio que se presentará en la inmediata Asamblea General, para lo cual recabará toda la documentación necesaria.

Artículo 37: Camareras de la Hermandad. Al objeto de:

Cuidar durante el año de los Altares de los Titulares de esta Hermandad.

Embellecer y engalanar para las Fiestas Religiosas organizadas durante el año por la Hermandad a las Imágenes Titulares, en especial para la Estación de Penitencia del Miércoles Santo.

Fomentar el culto y veneración entre los fieles de la Parroquia hacia las Imágenes Titulares.

Incrementar, por los medios aprobados por la Junta de Gobierno, los enseres de nuestras Imágenes Titulares, los cuales serán inventariados, pasando a propiedad de la Hermandad y,

Cualquiera otra función propuesta por la Junta de Gobierno con este objeto.

Esta Hermandad contará con la Camarera Mayor, que será ayudada, en todas sus funciones por, al menos, seis Camareras más, de las cuales, una será elegida por el Colegio Oficial de Agentes Comerciales, una será del Santísimo Cristo del Amor y una de Jesús del Perdón. De entre todas se elegirá la Camarera Mayor, por la Junta de Gobierno. Todas las integrantes del Cuerpo de Camareras han de ostentar la condición de cofrades de pleno derecho.

 

CAPÍTULO IV. DE LAS VOCALÍAS

 

Artículo 38: Vocales o responsables de vocalías. En nuestra Hermandad habrá cuatro vocalías, al frente de cada una de las cuales estará el respectivo Vocal o encargado, responsable de la actividad de la misma ante el Hermano Mayor y bajo la coordinación del Vice – Hermano Mayor.

Dichas Vocalías son las de Formación, Caridad y Convivencia, Culto y Espiritualidad y Manifestaciones Públicas.

Artículo 39: Vida y actividades. Nuestra Hermandad ha de ser durante todo el año un lugar de educación en la fe, de celebración de la misma, de caridad y comunicación de bienes y testimonio de Jesucristo en el mundo. Con este fin programará cada año sus actividades.

Artículo 40: Formación de los hermanos.Para conseguir la formación cristiana integral de los miembros, la Vocalía de Formación establecerá y ejecutará, de acuerdo con el Capellán, un Plan de formación anual, dirigido especialmente a los aspirantes.

Promoverá igualmente iniciativas encaminadas a conseguir la madurez de la persona y de los hermanos y que al mismo tiempo, conozcan, vivan y anuncien el Misterio de la Salvación, sin excluir la colaboración de la Hermandad con las tareas de formación de otros cristianos dentro de nuestra Parroquia.

Artículo 41: Caridad y convivencia. Es misión de esta Vocalía fomentar la vida social, cultural y humana de los hermanos y mantener vivo el espíritu de fraternidad y solidaridad con los necesitados, hermanos o no. Para ello, organizará actos de convivencia para conocerse mejor, estudiar problemas comunes y fomentar la participación.

La Hermandad destinará, al menos, el 10% de los ingresos ordinarios para ayudar a los necesitados en total coordinación con Caritas Parroquial.

Artículo 42: Culto y espiritualidad. Se encargará de la organización de los cultos internos de la Hermandad, dando especial preferencia al Augusto Sacramento del Altar, fomentando entre todos los hermanos la práctica frecuente de la Eucaristía y, para mayor gloria de Dios, promoverá y estimulará la devoción y culto a Jesús del Perdón, Santísimo Cristo del Amor y a la Santísima Virgen María en su advocación de la Esperanza, así como a los apóstoles San Pedro y San Juan. Esta vocalía cuidará por todos los medios de que la Palabra de Dios, la oración y los Sacramentos alimenten la vida espiritual de los cofrades. Para ello programará cada año, siempre de acuerdo con el Párroco, los actos litúrgicos y devocionales siguientes:

La Cofradía todos los meses del año se unirá al turno de la Parroquia de Cristo Rey de Adoración Nocturna, participando en cuantas Vigilias de Adoración organice para rezar ante la Augusta y Real Presencia de Jesús Sacramentado.

Culto a Jesús del Perdón. Anualmente se celebrará Solemne Triduo en honor a Jesús del Perdón; teniendo lugar en la cuarta semana de Cuaresma.

Culto al Santísimo Cristo del Amor. Anualmente, se celebrará un Triduo en honor al Santísimo Cristo del Amor, coincidiendo con la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Culto a la Santísima Virgen de la Esperanza. Anualmente, se celebrará Solemne Triduo en honor a Nuestra Madre, María Santísima de la Esperanza, coincidiendo con su Onomástica del 18 de Diciembre. A lo largo de dicho día, siguiendo tradicional costumbre, se celebrará Devoto Besamanos a la Venerada Imagen.

Culto a San Juan Evangelista. Anualmente, y preferentemente en su festividad (27 de diciembre), se celebrará Función Solemne en honor a San Juan Evangelista.

Culto a San Pedro Apóstol en su festividad (29 de junio)

Misa de Hermandad. Esta Hermandad para contribuir con el Amor Fraterno que debe existir entre nuestros hermanos cofrades, celebrará todos los Domingos de Ramos Solemne Eucaristía de Hermandad, considerándola su Fiesta Principal, dedicada en sufragio de los hermanos fallecidos durante el año.

Miércoles Santo. Para que la Estación de Penitencia con las Sagradas Imágenes Titulares sea digna del Señor y de su Bendita Madre, María Santísima, los hermanos se congregarán en la primera Misa del día en torno al Altar para participar del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, como preparación a la Manifestación Pública de fe a celebrar por la tarde, ya que ésta es la prolongación posterior de la celebración eucarística que previamente han celebrado en el Templo Parroquial.

Por tratarse de un ejercicio de culto público y solemne y para que infunda sentimientos de piedad y provecho espiritual, previa a la Estación de Penitencia, se realizará el Rezo de las Intenciones, y la protestación pública de nuestra Fe en Cristo, donde cada uno, y todos en comunión, alzarán sus plegarias y peticiones, motivo de la Penitencia, a los Sagrados titulares, para terminar con el acto de la Propagación de la Fe, a través de la Luz que desde el Santísimo un hermano irá pasando a cada hermano de luz, simbolizando querer propagar nuestro testimonio cofrade y cristiano a los demás desde el Sagrario, donde se halla la Única, Verdadera y Real Presencia de Jesucristo nuestro Salvador, que es la Luz del mundo.

A todos los actos de culto anteriormente mencionados, y a cualquier otro que pudiera organizarse siempre con el visto bueno del Capellán de la Cofradía y de la Junta de Gobierno que decida organizar deberán de asistir todos los hermanos.

Artículo 43: Manifestaciones Públicas o Culto Externo. Esta Vocalía se responsabilizará de que las manifestaciones públicas de la Hermandad y concretamente la Estación de Penitencia se desarrollen siempre según las normas litúrgicas, las disposiciones del Código de Derecho Canónico y las que pueda dictar el Obispo Diocesano.

Las autoridades, si asisten por propia iniciativa, serán atendidas por el Hermano Mayor, que cuidará ocupen el lugar a ellas reservado, presidiendo su correspondiente corporación.

Será la encargada de la organización de la Estación de Penitencia del Miércoles Santo en honor a nuestras Imágenes Titulares y como testimonio público de fe, coordinando las actuaciones y competencias en tal acto de los miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad, especialmente de los Fabricanos de Paso y los Alcaldes de paso y de tramo.

Artículo 44: Coordinación con las estructuras eclesiales. La Hermandad, a través sobre todo del Hermano Mayor, coordinará siempre sus actividades y compromisos con la Parroquia, colaborando con ella en sus actividades, con las demás Hermandades, integrándose en la Agrupación de Cofradías y Hermandades, y con la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades, aceptando sus orientaciones y disposiciones y aportando la colaboración económica necesaria establecida por éste.

Artículo 45: Reglamento de Régimen Interno. Para el desarrollo de estos Estatutos, se estará a lo dispuesto en el Reglamento de Régimen Interno de que dispone esta Hermandad. Será aprobado o modificado por la Junta de Gobierno según lo previsto en los artículos 15g) y 17e).

 

CAPÍTULO V. ADMINISTRACIÓN DE LOS BIENES DE LA HERMANDAD

 

Artículo 46: Dominio de los bienes. A la Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Jesús del Perdón, Cristo del Amor en su Prendimiento, María Santísima de la Esperanza, San Pedro y San Juan Apóstoles corresponde el uso y dominio de sus bienes legítimamente adquiridos, los cuales, al ser bienes eclesiásticos, se rigen por las normas del Código de Derecho Canónico y las de estos Estatutos, bajo la responsabilidad última del Hermano Mayor.

Artículo 47: Legalización civil de títulos. Los títulos de propiedad de los bienes inmuebles de la Hermandad serán legalizados e inscritos en el Registro de la Propiedad.

Artículo 48: Fuentes de ingresos. Las fuentes ordinarias de los ingresos de la Hermandad son las cuotas de los hermanos y toda limosna o donación espontánea recibida.

Son fuentes extraordinarias de ingresos todos los demás ingresos recibidos por otros medios, que siempre serán conformes con la naturaleza y fines de la Hermandad.

Para solicitar subvenciones de organismos civiles, se pedirá autorización a la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades, acompañando el correspondiente presupuesto que lo justifique.

Cualquier ofrenda hecha a la Hermandad deberá destinarse a sus fines estatutarios, siempre a través del correspondiente presupuesto. Para rechazarla o aceptarla, si está gravada por alguna carga o condición, deberá solicitarse autorización del Obispo Diocesano.

Artículo 49: Confección de presupuestos. La Hermandad confeccionará anualmente su presupuesto de gastos ordinarios, adaptados a los necesarios para la limpieza, cuidado y mantenimiento o reposición de bienes, así como para la adquisición de otros considerados de uso corriente y cuyo importe se cubra con ingresos ordinarios.

Cuando haya que hacer gastos extraordinarios que supongan enajenación, pérdida o disminución de bienes patrimoniales, o se trate de contratos a pagar con futuras limosnas o créditos personales, o bien tengan por objeto cosas consideradas preciosas, por razón de su arte, antigüedad o cuantía excepcional, la Hermandad presentará el correspondiente presupuesto extraordinario a la Delegación episcopal para las Cofradías y Hermandades para su expresa aprobación por el Obispo de la Diócesis.

Artículo 50: Gastos y disposición de fondos. El Hermano Mayor, como responsable último de la administración de los bienes de la Hermandad, no podrá autorizar gasto alguno que no esté previsto en el presupuesto, sea ordinario o extraordinario.

Para disponer de fondos de la Hermandad, que estarán depositados a nombre de la misma y nunca a título personal de ningún miembro, se reconocerá la firma de tres miembros con cargos directivos, precisando, para ordenar el movimiento de fondos, al menos la firma de dos, uno de los cuales será el Hermano Mayor.

Artículo 51: Rendición de cuentas. A efectos de rendición de cuentas, esta Hermandad enviará cada año al Delegado episcopal para las Cofradías y Hermandades los balances correspondientes a los presupuestos, ordinario y extraordinario, durante el mes de junio para su revisión.

El Hermano Mayor ordenará igualmente dar a las cuentas suficiente publicidad para conocimiento de todos en la Asamblea General.

Artículo 52: Inventario. Adquisición y reparación de Imágenes. El administrador de la Hermandad, al tomar posesión de su cargo, confeccionará un inventario exacto y detallado de cuantos bienes, muebles o inmuebles, posea la Hermandad. El Hermano Mayor lo firmará y ordenará enviar una copia a la Delegación Episcopal para las Cofradías y Hermandades. Los bienes inventariados se conservarán siempre en el Templo Parroquial de Cristo Rey; con las suficientes medidas de seguridad, excepto los preciosos, que serán depositados en una entidad bancaria.

En el caso de una futura adquisición o reparación de alguna imagen, la Hermandad procederá según las normas canónicas vigentes en cada momento.

 

CAPÍTULO VII. EXTINCIÓN Y SUPRESIÓN DE LA HERMANDAD

 

Artículo 53: Extinción y supresión; destino de los bienes de la Hermandad. La Hermandad, persona jurídica perpetua por su naturaleza, se extinguirá si su actividad cesa, por espacio de cien años.

El Obispo Diocesano por causas graves puede suprimir la Hermandad oyendo antes al Hermano Mayor y a la Junta de Gobierno (c. 320).

Suprimida la Hermandad, el destino de los bienes y derechos patrimoniales, así como el de sus cargas, se rige por el derecho y por los propios Estatutos.

En caso de disolución o supresión, sus bienes pasarán a la Agrupación de Cofradías y Hermandades de la Ciudad, para que en el plazo de diez años se pueda crear otra.

 

 

ANEXO 1. FORMULA DE JURAMENTO DE LOS HERMANOS

 

Hoy me postro ante Ti, (se nombra al Titular ante el cual se procede a jurar), con gozo y paz interior, por haber recibido Tu Cuerpo y Sangre.

Agradezco que permitas que como cristiano y cofrade comprometido, sirva de instrumento a tus fines en esta mi Hermandad y trabaje con proyección y amor hacia los demás.

Por ello adquiero, como (se lee aquí el cargo), los siguientes compromisos:

- Cumplir como buen cristiano y alimentarme de Ti, Jesús Sacramentado.

- Cumplir fielmente con los Estatutos de la Hermandad y el Espíritu que de ellos emana.

- Proyectar mi Hermandad, mi trabajo y mi buen hacer cofrade hacia la Parroquia como comunidad eclesial.

- Hacer a gala, uso de las tres advocaciones a las que rendimos culto: Amor, Perdón y Esperanza.

Por esto ruego de tu mirar la fuerza y el ímpetu para conseguir día a día estos principios.

Amén

 

 

 

ANEXO 2. PROTESTACIÓN DE FE QUE PRONUNCIA EL HERMANO MAYOR DE LA COFRADÍA EN NOMBRE DE TODOS LOS HERMANOS ANTES DE INICIAR LA ESTACIÓN DE PENITENCIA DEL MIÉRCOLES SANTO

 

En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas realmente distintas y un solo y verdadero Dios. Amén.

Notorio y público sea que nosotros, los hermanos de la Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Jesús del Perdón, Cristo del Amor en su Prendimiento, María Santísima de la Esperanza, San Pedro y San Juan Apóstoles, en este día en que, siguiendo la tradición gloriosa de nuestros mayores y las ordenanzas de nuestros Estatutos, nos reunimos para celebrar y participar con toda solemnidad en nuestra Estación de Penitencia, reunidos en Corporación, hacemos de modo pública la protestación de nuestra Santa fe como hijos fidelísimos de nuestra Santa Madre la Iglesia: Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana.

En la presencia de Dios Nuestro Señor, y ante las Sagradas Imágenes de Nuestra Cofradía, de todo corazón y de modo unánime decimos:

Que creemos firmemente y confesamos a un solo Dios Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; y nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; resucitó al tercer día de entre los muertos; subió a los Cielos y está sentado a la diestra de Dios Todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creemos en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Igualmente afirmamos, creemos y confesamos la real, verdadera y sustancial presencia de Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía y que la Santísima Virgen María fue, en virtud de los méritos de su Hijo, Nuestro Redentor, preservada desde el primer instante de su bendita concepción, de toda mancha de pecado original. También confesamos, afirmamos y creemos que esta Excelsa Señora, Madre de Dios, Madre y Esperanza nuestra, terminado el curso de su vida temporal, fue llevada en cuerpo y alma a los Cielos. Y para mayor gloria de Nuestro Señor Jesucristo y de su Madre bendita a la que profesamos un singular amor y ardiente devoción, hacemos solemne voto y juramento, sujetos siempre al Magisterio de la Iglesia nuestra Madre, que la Santísima Virgen es nuestra Intercesora ante el Trono de Dios y Mediadora materna de todas las Gracias que el Señor derrama sobre nosotros, así como su Hijo es Mediador entre el Padre Celestial y la Humanidad por Él redimida y en esta Fe queremos siempre vivir, y en ella esperamos morir y por la misericordia de Dios y la intercesión de la Santísima Virgen de la Esperanza, gozar algún día de las delicias inefables de la Gloria. Así sea.